Casi todos los consejos de sueño hablan de horas: apunta a siete, quizá ocho. Una línea de investigación que crece hace otra pregunta. ¿Importa cuándo duermes y te despiertas, y si esas horas se mantienen de un día a otro?
Respuesta corta


Dos personas pueden dormir las dos siete horas por noche. Una se acuesta y se despierta más o menos a la misma hora cada día. La otra duerme de medianoche a las siete entre semana y de las tres a las diez el fin de semana. La duración es igual, la regularidad no. El índice de regularidad del sueño recoge esa diferencia en una escala en la que 100 significa el mismo horario cada día.

El equipo dividió a los participantes en cinco grupos según la puntuación de regularidad. La mediana fue 81. Frente al quinto menos regular, los otros grupos tuvieron menos riesgo de morir por cualquier causa, por cáncer (de un 16 % a un 39 % menos) y por causas cardiometabólicas (de un 22 % a un 57 % menos). Los resultados se ajustaron por edad, sexo, etnia, estilo de vida y varios factores de salud.
El cuerpo funciona con un reloj interno que marca cuándo tenemos sueño, estamos despejados o tenemos hambre. Un estudio anterior con estudiantes de Harvard encontró que quienes tenían el sueño más irregular llevaban el reloj interno unas 2,6 horas más tarde que quienes dormían con horario regular, y recibían menos luz de día y más luz por la noche (Phillips et al., 2017). Los investigadores piensan que los cambios repetidos pueden dejar ese reloj fuera de ritmo.
Los autores llaman a la regularidad del sueño un posible objetivo sencillo para futuras recomendaciones de salud, junto a la duración del sueño. Una hora fija de despertar, también el fin de semana, es la forma más habitual de describir la regularidad en la investigación del sueño. Si los problemas de sueño se alargan, conviene hablar con un médico.
Este post es información general, no consejo médico ni dietético.
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